Es una realidad que a todo mundo nos gustaría acceder a productos financieros que estén libres de comisiones y costos que a la larga se pueden volver una molestia cubrir, por lo que cuando vemos la oferta de productos con ciertas excepciones sin duda nuestro interés aumenta, por ejemplo, con las tarjetas de crédito sin anualidad.

Sin embargo, aunque de entrada pueda parecer una buena idea contratar un producto de estas características, por lo regular hay factores que uno debe de tener en cuenta antes de la decisión final, ya que puede que no tenga condiciones que idealizamos y eso nos puede poner en un dilema financiero.

¿Qué es una tarjeta de crédito? 

Una tarjeta de crédito es una línea de financiamiento que se renueva cada mes en función de su uso y contempla un tope, el cual no se puede superar. Este tipo de productos siempre conllevan costos y comisiones, por ejemplo, la anualidad.

La anualidad en las tarjetas de crédito 

De acuerdo con la Condusef.gob, la anualidad es el costo que debe de cubrir un usuario cada año de la celebración del contrato, ya sea por membresía o aniversario de la línea de crédito.

El pago varía según el producto y en caso de no cubrirlo, el banco puede suspender la línea de financiamiento.

Por lo regular, el concepto de anualidad es uno de los más molestos para los usuarios, pues a veces la tarjeta se usa poco y es molesto liquidar este costo que en muchas partes del mundo ni siquiera existe.

¿Cuáles son las tarjetas de crédito sin anualidad? 

Sin embargo, en el mercado financiero mexicano existen las famosas tarjetas de crédito sin anualidad. Según la Ley de Instituciones de Crédito, que se puede consultar en Diputados.gob, en su artículo 46 BIS 2, todos los bancos en el país están obligados a ofrecer un producto de esta naturaleza.

Según el BancodeMéxico.org, las tarjetas básicas, es decir que no tienen anualidad, fueron introducidas al mercado en el 2010 y su finalidad únicamente es la adquisición de bienes y servicios. Sus principales características son:

  • El límite de crédito será de hasta 200 veces el salario mínimo general diario vigente en la Ciudad de México.
  • Estarán exentas de comisión por anualidad o cualquier otro concepto.
  • Las instituciones no están obligadas a incorporar atributos adicionales a la línea de crédito de este producto.

De acuerdo con información del banco central, a junio del 2019 existían 25,356 tarjetas básicas del mercado financiero, mismas que tenían un límite de crédito promedio de 9,110 pesos y una tasa de interés promedio de 33.1% anual.

El límite de crédito promedio de estos plásticos es menor al que se maneja, por ejemplo, en las tarjetas de crédito clásicas, que a junio del 2019 era de 36,367 pesos, o al de las tarjetas oro, que a esa fecha era de 63,594 pesos.

 

¿Cuál es la tasa de interés de una tarjeta sin anualidad? 

Respecto a la tasa de interés promedio de las tarjetas de crédito sin anualidad, ésta supera a las que se ofrecen en los productos clásicos, de 25.8% anual, o a las de los platinos, de 19.7 por ciento.

Con este parámetro, podemos concluir que las tarjetas de crédito sin anualidad por lo regular ofrecen un límite de crédito menor respecto a los productos clásico, oro o platino y, además, la tasa de interés promedio es mayor a la que se ofrece en otro tipo de plásticos de esta naturaleza.

¿Me conviene adquirir una tarjeta de crédito sin anualidad? 

 

Este producto puede ser muy útil para clientes totaleros, es decir que liquidan lo que hayan usado durante el periodo antes del corte y que buscan evadir las comisiones y recargos, además de que conocen a la perfección sus fechas de pago.

Debes de tener en cuenta que algunas tarjetas clásicas, platino u oro te pueden ofrecer no cobrarte anualidad, siempre y cuando cumplas algunas condiciones, por ejemplo, que utilices el plástico al menos una vez al mes y que supere cierta cantidad.

Pero recuerda, antes de decidirte por una tarjeta de crédito debes de considerar:

  • Tasa de interés que te cobran si no eres totalero.
  • Tasa de interés moratoria o comisión por falta de pago.
  • El Costo Anual Total.
  • El periodo de gracia.
  • Cargos que se te pueden cobrar como: consulta de saldo, transferencia de saldo, disposición de efectivo, entre otros.
  • Número de reclamaciones que tiene el banco por el producto que deseas adquirir.

Si aún estás confuso, la Condusef.gob tiene disponible un comparador de tarjetas de crédito que te puede ayudar a tomar la decisión final y así puedas tener finanzas sanas.

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