Las personas que se contratan como trabajadoras del hogar, que en su mayoría son mujeres, viven jornadas extensas de trabajo y pocas son las que están afiliadas a un esquema de seguridad social, lo cual las priva de obtener múltiples beneficios como, por ejemplo, préstamos.

De acuerdo con cifras del Inegi.mx, existen alrededor de 2 millones de mujeres trabajadoras del hogar en México, muchas de ellas sin las condiciones mínimas de seguridad social.

En este contexto, desde el 2019 el IMSS.mx, comenzó un programa piloto para incorporar a este segmento laboral a la formalidad. Según las autoridades, algunos de los beneficios para afiliarse a este instituto son:

  • Acceso a servicios médicos, hospitalarios, farmacéuticos y atención obstétrica.
  • Incapacidades.
  • Pensión por invalidez y vida.
  • Fondo para el retiro.
  • Prestaciones sociales como uso de velatorios y guarderías.

Con la contingencia que se vive a raíz del Coronavirus (Covid-19), el gobierno federal impulsó un esquema de créditos para afiliados al Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS), especialmente microempresarios y trabajadoras del hogar, por una cantidad de hasta 25,000 pesos, con un periodo de gracia de tres meses y un plazo de hasta 3 años.

La tasa de los créditos ofrecida era de 6% anual, muy por debajo de las que se ofrecen en el mercado. Cabe señalar que el periodo para solicitar el préstamo venció el pasado 15 de junio.

BUSCAR OTRAS OPCIONES

Estar inscrito a un esquema de seguridad social puede traer ciertos beneficios en el tema de los servicios financieros, especialmente porque las instituciones toman en cuenta ciertas condiciones, que solo estando en la formalidad se pueden tener para acceder a un crédito.

Por ejemplo, si una persona es trabajadora del hogar, pero está afiliada al IMSS y busca obtener un crédito con un banco, éste tomará en cuenta factores como el ingreso mensual, la capacidad de pago, así como su historial crediticio e incluso podrá ofrecerle un financiamiento de nómina, es decir que el sueldo quedará como garantía del préstamo.

De acuerdo con la Condusef.mx por lo regular los montos de estos créditos van en función de la antigüedad y sueldo; los plazos pueden ir de entre seis y hasta 60 meses y los pagos generalmente son quincenales.

Según esta autoridad, algunas ventajas de este tipo de crédito son:

  • Obtienes liquidez inmediata.
  • No tiene destino específico, ya que se puede disponer libremente de él.
  • Al ser pagos que se descuentan automáticamente del salario, existe menos posibilidad de algún retraso.

Sin embargo, también existen desventajas:

  • Un uso inadecuado del crédito puede llevar al sobreendeudamiento.
  • Algunas instituciones cobran comisiones por apertura del crédito.
  • Por lo regular, no se manejan tasas de interés bajas, por el contrario, son altas.

Este producto no es el único al que puede acceder una trabajadora del hogar afiliada al IMSS, ya que el universo de productos en el sector financiero es variado, desde créditos personales ofrecidos por los bancos, préstamos grupales, a los cuales puede tener más fácil acceso si es formal.

Hay que tomar en cuenta que un crédito no es una extensión del ingreso, al contrario, es un compromiso que se adquiere con una institución y por el cual se tiene que cumplir con el fin de mantener un sano historial crediticio.

Antes de solicitar un crédito es necesario preguntarse para qué se va utilizar el recurso del préstamo, si tienes la certeza de pagarlo y cuánto de tu ingreso puedes destinar mensualmente para el pago del mismo.

Asimismo, se tienen que comparar opciones para elegir cuál nos conviene más, pues puede que si no se compara, posiblemente escojamos el producto erróneo que nos puede causar múltiples dolores de cabeza para su liquidación.

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