Cuando alguien solicita un crédito, uno de los requisitos indispensables para proceder con la solicitud es el comprobante de ingresos.

 

Este documento se ha convertido en un imprescindible en el mundo del financiamiento. Y es que la misión principal de éste es verificar que el solicitante de algún crédito cuenta con la liquidez, y por ende con la capacidad, para hacer frente al compromiso que desea adquirir.

¿Cuál es el comprobante de ingresos más común? 

 

Principalmente, en México, el comprobante de ingresos por excelencia es el recibo de nómina. A través de él, los trabajadores pueden demostrar la cantidad que reciben mes con mes derivada del trabajo que desempeñan. Para muchos, este es el documento más completo, al reflejar no sólo ingresos, sino otros conceptos como deducciones o incluso primas.

 

Sin embargo, es importante decir que muchos trabajadores no reciben un sueldo vía nómina, por lo que carecen de este documento. Ante ello, existen alternativas que cumplen a la perfección el papel de comprobar los ingresos de una persona.

Formas de comprobar ingresos 

 

Uno de estos documentos que puede fungir como comprobante de ingreso es el estado de cuenta que refleja la actividad generada en tarjetas de débito.

 

Cuando una persona no cuenta con un recibo de nómina, la recomendación principal es abrir una cuenta de débito ante cualquier institución financiera. Este instrumento le permitirá realizar depósitos regulares, con lo cual se registre la actividad que demuestre liquidez.

 

Así, por ejemplo, a quienes no pueden comprobar ingresos vía nómina, se recomienda que una vez recibido el sueldo, o al tener cualquier ingreso, se deposite íntegro en la cuenta, esto a fin de generar el movimiento y que pueda ser capturado por el banco. Al término de cada mes, podrá verse reflejado en un estado de cuenta, mismo que podrá ser considerado como documento oficial para comprobar ingresos.

 

En esa lógica, incluso los estados de cuenta de tarjetas de crédito o departamentales pueden servir como comprobante de ingresos. En estos, si bien no se demuestra la entrada de dinero a las cuentas de cada persona, sí permite identificar la capacidad de pago de cada cliente.

                                                         

Capacidad de endeudamiento 

 

Si bien el comprobante de ingresos es una pieza fundamental, no lo es todo. Este documento es sólo el primer paso para evaluar la capacidad de pago de las personas.

 

A pesar que conocer cuánto dinero puede obtener una persona mes por mes es un elemento relevante, lo es aún más evaluar su capacidad de pago. Y eso se define al definir el monto de ingreso que se percibe así como los diversos gastos que pueda tener una persona.

 

De manera sencilla, la capacidad de pago se entiende como contar con el suficiente efectivo para poder cubrir las nuevas deudas, esto después de contemplar gastos fijos, entre ellos, otros créditos vigentes.

 

Los especialistas coinciden que para tener salud financiera, las personas no deben destinar más de 30% de sus ingresos al pago de deudas. Esto a fin de que puedan contar con los recursos para hacer frente a la vida diaria y estar preparados ante eventualidades.

 

Por ello, antes de solicitar un crédito, es muy importante hacer una reflexión sobre los ingresos que se perciben y los compromisos que se deben cumplir; además de gastos para solventar las necesidades básicas, otros compromisos vigentes como el pago de un crédito automotriz, una tarjeta departamental o de crédito; en este punto, también se debe contemplar una partida para ahorrar.

 

Tener muy presente la capacidad de pago es fundamental. Este factor es decisivo para evaluar hasta qué punto se pueden solicitar nuevos financiamientos o, incluso, seguir comprando artículos a meses sin intereses. Partir de una buena planeación bajo estos criterios prudenciales es un engrane clave en aras de evitar poner el riesgo la estabilidad de cualquier persona.

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